10 mar. 2009

VIVIR MUERTO, MORIR VIVO

Dicen que detrás de la muerte hay una nueva vida, ¿Pero cual?

A veces, pienso que estoy muerto cuando siento y otras vivo cuando no siento; entonces ¿Cuál es la verdadera vida? Aquella en la que soy feliz en ese preciso instante o aquella que perdido en el miedo y buscando en el recuerdo para sentirme vivo, para sentirme feliz.

Todo es una farsa.

Si, es verdad, todo es una farsa de la muerte, esa vena egoísta que tenemos por querer acaparar todo, no por ser el mejor, sino por querer que los demás vean que somos el mejor.

Eso es la muerte. Día tras día, noche tras noche, nos busca con su luz, con sus llamas, para que vayamos detrás, para que la sigamos para que en esa luz nos sintamos el rey del mambo, ese que toda luz ilumina esa que todo el mundo ve.

Eso es la muerte.

En cambio, cuanto más apagados, más cabreados…
…enfadados, decaídos, hundidos, furiosos, más vivos estamos.

Es inútil, frustrante. Toda una vida buscando una luz y resulta que cuanto más cerca estaba, más viejo y cansado estaba y más lejos de mi de todos me encontraba.

Muerto por querer más y más, muerto por no valorar lo que conseguía. Muerto y cegado por aquella luz, aquella mal llamada luz de la libertad.

Sí, esa luz que ilumina mis ojos cada vez que lo veo, que lo siento y que lo deseo poseer.

Esa luz que me dice, ven, solo quiero que me compres, que me poseas, que me ganes, que me venzas… pero que me olvides.

¿Olvidar? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Y de qué?

Dicen que la muerte es oscura y tenebrosa pero ¿Por qué? No es acaso cuando más decaídos, más furiosos y más irritantes estamos más se nos nota, más se nos ve, más notan los demás que estamos vivos.

Dicen que el color blanco, representa la luz, la felicidad, la paz... ¡Mentira!

Como pueden decir que algo que no vemos, que no sentimos con nuestros ojos es la vida. Como pueden decirnos que algo oscuro, tenebroso es la muerte.


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